COMENTARIOS AL ARTÍCULO DE REVANALES 25FEB2026

El pasado 25 de febrero de 2026, el Embajador J. Gerson Revanales publicó en El Nacional, el siguiente artículo[1]:

Propuesta a la encargada de la Presidencia 

El Esequibo no es solo una extensión de 159.452 km², ni se defiende con slogans publicitarios, porque es una cuestión de soberanía, seguridad e integridad territorial. Los sucesos del pasado 3 de enero representan una oportunidad muy particular para dar un giro estratégico a la reclamación del Esequibo y hacer uso del petróleo como una herramienta de presión y negociación trilateral en esta centenaria disputa territorial. Ningún gerente, negociador o Estado Mayor se casa con una estrategia que ha venido  fracasando y no logra los objetivos meta. Ante estas circunstancias, es hora de abandonar la tesis de la “comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia bajo protesta; descartar la cuasi doctrina del no reconocimiento de la jurisdicción de la CIJ y buscar por el contrario una solución dentro de la Corte como lo plantea Guyana,  incluso podría ser por la vía de una “Conciliación Arbitral” al ser una de las herramientas  más prácticas para resolver conflictos hoy en día; prevista en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas (mediación, facilitación o conciliación). 

¿Por qué no pensar en el Sr. Trump  como parte interesada en una  conciliación, tercería o los buenos oficios del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (30/04/1948), conocido también como Pacto de Bogotá?

A la luz de estas consideraciones, la señora Delcy Rodríguez como encargada de la Presidencia de la República y responsable de la conducción de la política exterior, si logra un arreglo satisfactorio para ambas partes, lograría lo que 9 presidentes no lograron en 60 años.

Un arreglo práctico y satisfactorio, coordinado por el señor Trump como conciliador, se basaría en las asimetrías entre Venezuela y Guyana: Venezuela tiene más de un siglo de tradición petrolera, mientras que Guyana carece de experiencia, se encuentra en una transición rápida de una economía agrícola a una petrolera, caracterizada por su vulnerabilidad técnica y contractual ante las transnacionales, lo cual se refleja en contratos (como el PSA con ExxonMobil) considerados poco beneficiosos para su pueblo.

Es importante señalar que esta tesis plantea la intervención de Donald Trump como tercero interesado. Desde la visión geopolítica de Mr. Trump, su objetivo es garantizarse a largo plazo la seguridad energética de Estados Unidos; para ello, el control de las reservas petroleras de Venezuela, las mayores del mundo estimadas en 303 mmbbp; de Guyana, calculadas en 11.000 millones de barriles, sumados a los 83.700 mmbbp de su país; sustentado en el fracking, le garantizan que Estados Unidos no tendrá problemas de seguridad energética a muy largo plazo.

La tercera pieza de esta propuesta es el presidente de Guyana, Mohamed Irfaan Ali, quien pareciera haber previsto esta tercería al declarar en varias oportunidades y medios que la «estabilidad regional» no significa una «negociación de soberanía» y que los bloques petroleros no están sujetos a explotación conjunta, ni aceptará ninguna solución fuera de la CIJ o explotación conjunta y menos del Sr Tump; Parodiando el dicho venezolano “una cosa es lo que piense  Mohamed Irfaan Ali  y otra lo que piensa y quiere Trump, el presidente de la potencia economía y militar más poderosa del mundo. Pero el peso de la mayor potencia militar y económica del mundo podría redefinir la dinámica del conflicto. 

Esta tesis busca superar el statu quo actual de confrontación, transformándolo en una relación «ganar-ganar» basada en la complementariedad de recursos entre Venezuela y Guyana bajo la conciliación del presidente Trump 

La señora Rodríguez como encargada de la Presidencia, tiene una gran oportunidad para pasar a la historia, si logra convencer al presidente de Estados Unidos de lograr una solución práctica y satisfactoria, vía una negociación trilateral (ganar-ganar), entre las partes para la solución del centenario reclamo territorial.

Me tomo el atrevimiento de analizar dicho artículo en los siguientes términos:

COMENTARIOS AL ARTÍCULO DE REVANALES 24FEB2026

Estimado Gerson, sin pretender en absoluto calificar tu artículo y mucho menos sugerirte cambios a tu idea — que la creo muy oportuna en la coyuntura geopolítica actual —, voy a preferir hacer una comparación con el análisis que te envié y que publiqué[i] en mi página https://elespacioacuaticovenezolano.com/.

Tu artículo intuye correctamente la oportunidad, acierta al introducir petróleo y EE. UU. como ejes; mi artículo aporta un andamiaje doctrinal con menor carga de optimismo, con menos personalismo y lo considero estructuralmente defendible jurídica, política y estratégicamente.

A mi juicio, ambos no compiten, creo que tu artículo funciona como pieza propositiva y de análisis; veo mi idea como la arquitectura estratégica que pudiera sostener una reorientación de la posición del Estado, con respecto del diferendo.

No se trata de afinar la opinión por nosotros expresada, sino más bien pudiera, en base a ambas ideas, diseñar una doctrina aplicable, que lleve a ambos textos a construir un texto puente: “De la oportunidad intuitiva a la estrategia de Estado”.

ANÁLISIS

Voy a hacerlo con método, para que el resultado te sirva no solo como comentario, sino como alineación estratégica con el análisis doctrinal que vengo construyendo.

Cuatro capas:

  1. convergencias reales,
  2. divergencias estructurales,
  3. tensiones conceptuales,
  4. cómo complementarlo y elevarlo sin traicionar su espíritu inicial.

I. CONVERGENCIAS CLARAS (donde Revanales y Peña se encuentran)

Aquí hay más coincidencias de fondo de lo que parece a primera lectura.

1. El Esequibo como problema estratégico, no solo territorial

En este punto la convergencia es fuerte; para Revanales, el Esequibo es soberanía, seguridad e integridad territorial. Para Peña el Esequibo es un nodo geopolítico-energético, no un litigio aislado.

Ambas posturas rompen con el reduccionismo jurídico-histórico.

2. Centralidad del petróleo como palanca de poder

Acá también existe una convergencia fuerte; por una parte, Revanales propone usar el petróleo como herramienta de presión y negociación, por otra, Peña sostiene que la explotación de recursos es ejercicio material de soberanía y factor decisivo del conflicto.

Ambos coinciden en que energía = poder, no simple economía.

3. Reconocimiento implícito de la insuficiencia del legalismo puro

Sobre este punto, se observa una convergencia parcial; Revanales cuestiona la “comparecencia bajo protesta” y el no reconocimiento rígido, mientras que Peña afirma que el formalismo jurídico aislado favorece el statu quo adverso.

Ambos detectan que la estrategia legal tradicional no está dando resultados.

4. Estados Unidos como actor inevitable

Convergencia clara; Revanales propone una negociación trilateral con EE. UU; Peña sitúa a EE. UU. como actor decisivo real, no accesorio.

Ambos coinciden en que sin EE. UU. no hay reconfiguración del tablero.

II. DIVERGENCIAS ESTRUCTURALES (donde los enfoques se separan)

1. La figura de Donald Trump

Divergencia crítica: Revanales ve a Trump como tercero coordinador y casi árbitro de un arreglo “ganar–ganar”. Peña ve a Trump como actor transaccional, útil tácticamente, pero no árbitro neutral ni garante jurídico.

Revanales personaliza en exceso la estrategia en una figura política concreta, volátil y no institucional. El enfoque de Peña no depende de la voluntad personal, se apoya en fisuras estructurales del sistema estadounidense (Trump–Exxon–CIJ).

2. La CIJ y el “cambio de tesis”

Divergencia doctrinal fuerte

Revanales sugiere abandonar la comparecencia bajo protesta, incluso buscar solución dentro de la CIJ vía “consolidación arbitral”. Lo anterior contradice décadas de doctrina venezolana, puede interpretarse como renuncia estratégica, y algo muy importante, choca con la consulta popular.

Peña reafirma el no reconocimiento como acto soberano y propone desgastar la CIJ, no abrazarla. no niega el derecho internacional, pero rechaza la jurisdicción no consentida.

3. Guyana como actor

Divergencia de profundidad: Revanales presenta a Guyana como parte de una negociación trilateral. Para Peña, Guyana no es el centro, actúa desde dependencia estructural y su rigidez es preventiva y temerosa, no soberana.

Guyana no controla realmente el proceso.

4. Uso del concepto “ganar–ganar”

Divergencia conceptual

Revanales apuesta explícitamente por un esquema ganar–ganar. Peña trata de ser más realista: no niega beneficios mutuos, pero entiende que el motor es el costo del statu quo, no la buena voluntad.

En geopolítica dura, “ganar–ganar” sin presión previa suele ser retórica débil.

III. TENSIONES Y DEBILIDADES DEL ARTÍCULO FRENTE AL ANÁLISIS PEÑA

Aquí están los puntos donde unrefuerzo doctrinal es conveniente para no quedar expuesto a lo siguiente:

  1. Excesiva personalización en Trump: debería hablarse de alineamiento táctico con intereses estadounidenses, no de mediación personal.
  2. Ambigüedad jurídica sobre la CIJ: parece oscilar entre crítica y aceptación; eso debilita el mensaje soberano.
  3. Escasa problematización de ExxonMobil: Peña la identifica (a la Exxon) como actor corporativo disruptivo central; el artículo la menciona, pero no la conceptualiza.
  4. Alto optimismo negociador: Creo que falta incluir la noción de que Guyana no cederá voluntariamente.

IV. CÓMO SE COMPLEMENTAN AMBAS IDEAS.

1. Reencuadrando a Trump: En lugar de “Trump como tercero”, entender que la coyuntura estadounidense —particularmente bajo una lógica transaccional soberanista— abre un espacio para un alineamiento táctico, no ideológico, que Venezuela puede explotar.

Esto mantiene la intuición de Revanales y elimina la dependencia personalista.

2. Fortalecer la crítica a la CIJ

 La búsqueda de soluciones prácticas no implica aceptar jurisdicciones no consentidas, sino explorar mecanismos políticos compatibles con el Acuerdo de Ginebra y el principio de consentimiento soberano.

Esto alinea ambos artículos.

3. Incorporar a ExxonMobil como eje

La explotación petrolera en áreas en disputa constituye un ejercicio material de soberanía corporativa que agrava el diferendo y beneficia a un actor privado más que a los Estados involucrados.

Esto conecta directamente con el marco ideado por Revanales.

4. Cambiar el eje “ganar–ganar” por “costo del statu quo”

 La viabilidad de una solución negociada dependerá menos de la voluntad política declarada y más de la capacidad de convertir el statu quo actual en un escenario progresivamente costoso para todos los actores.

Mucho más realista y sólido.

JULIO ALBERTO PEÑA ACEVEDO

Caracas, 27 de febrero de 2026


[1] https://www.elnacional.com/2026/02/delcy-y-trump-en-guyana/


[i] https://elespacioacuaticovenezolano.com/2026/02/27/la-controversia-sobre-la-guayana-esequiba-pudiera-haber-ingresado-en-una-fase-cualitativamente-distinta/

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